El CSI Las Vergas se presentó al partido de la cuarta jornada plagado de bajas: hasta tres jugadores no se vistieron de rosa. Joe y Peter no pudieron salir al campo de juego por molestias físicas mientras que Warrior, en negociaciones con los dirigentes del club para la rescisión de su contrato, no pasó por el estadio si quiera a animar a los que podrían ser en breve sus ex compañeros. Como vemos, el club pasa por una crisis institucional de la que esperemos salga en breve (y de la que daremos buena cuenta en una nueva sección llamada: El Confidencial) y que parece se ha trasladado al ámbito puramente deportivo.
El equipo supo antes del partido que sus dos derrotas fueron contra el primer y el tercer clasificado de la competición, lo que, de alguna manera, dio ánimos a los jugadores, pues dieron una buena imagen ante los grandes favoritos al título. Supimos, además, que estamos en la posición 12, por detrás del Culebrín, equipo al que batimos en la primera jornada y que, tras esa derrota, ha tenido sin duda un calendario más fácil. En otras palabras, CSI Las Vergas está subiendo su respectivo Tourmalet y esperemos que llegue en breve el descenso. En cualquier caso, dicho momento se hará esperar, pues en esta cuarta jornada se ha vuelto a sumar una derrota, esta, si cabe, más dolorosa porque fue ante un enemigo directo al que se pudo haber batido. El desgaste físico que supuso no tener más que un cambio de refresco pasó factura al combinado que no vio la manera de hincar el diente a una defensa bien ordenada y a un portero experimentado. Nuestro cancerbero y capitán, no obstante, no tiene nada que envidiarle, pues desarrolló un partido verdaderamente espectacular, con paradas antológicas dignas de fotografía. El CSI, comandado atrás por un soberbio Albert, no pasó las penurias defensivas que tuvo ante los otros equipos (cuyo potencial, plasmado en la clasificación, da buena cuenta de que martirizó los ánimos locales) pero, como decimos, no tuvo la chispa adelante necesaria para crear peligro.
Urge recuperar efectivos y encontrar el tono físico, y tanto o más es necesaria una cumbre en la que se empiecen a encauzar los altibajos institucionales que empieza a acumular el club. Ha llegado el momento de la reflexión.
El crack: Albert fue el mariscal del equipo. Resolutivo atrás y colaborativo adelante. Omnipresente.
El dandy: de dibujos animados fue el partido de Juan Antonio Nuñez Porras, mi capitán.
El duro: en la brega y sin renunciar al contacto, combativo y entregado, Pepe lo dio todo.
Vaya día!: el árbitro se comió faltas por doquier y tuvo, en general, una actuación tan desacertada como la elección de su jersey.
El equipo supo antes del partido que sus dos derrotas fueron contra el primer y el tercer clasificado de la competición, lo que, de alguna manera, dio ánimos a los jugadores, pues dieron una buena imagen ante los grandes favoritos al título. Supimos, además, que estamos en la posición 12, por detrás del Culebrín, equipo al que batimos en la primera jornada y que, tras esa derrota, ha tenido sin duda un calendario más fácil. En otras palabras, CSI Las Vergas está subiendo su respectivo Tourmalet y esperemos que llegue en breve el descenso. En cualquier caso, dicho momento se hará esperar, pues en esta cuarta jornada se ha vuelto a sumar una derrota, esta, si cabe, más dolorosa porque fue ante un enemigo directo al que se pudo haber batido. El desgaste físico que supuso no tener más que un cambio de refresco pasó factura al combinado que no vio la manera de hincar el diente a una defensa bien ordenada y a un portero experimentado. Nuestro cancerbero y capitán, no obstante, no tiene nada que envidiarle, pues desarrolló un partido verdaderamente espectacular, con paradas antológicas dignas de fotografía. El CSI, comandado atrás por un soberbio Albert, no pasó las penurias defensivas que tuvo ante los otros equipos (cuyo potencial, plasmado en la clasificación, da buena cuenta de que martirizó los ánimos locales) pero, como decimos, no tuvo la chispa adelante necesaria para crear peligro.
Urge recuperar efectivos y encontrar el tono físico, y tanto o más es necesaria una cumbre en la que se empiecen a encauzar los altibajos institucionales que empieza a acumular el club. Ha llegado el momento de la reflexión.
El crack: Albert fue el mariscal del equipo. Resolutivo atrás y colaborativo adelante. Omnipresente.
El dandy: de dibujos animados fue el partido de Juan Antonio Nuñez Porras, mi capitán.
El duro: en la brega y sin renunciar al contacto, combativo y entregado, Pepe lo dio todo.
Vaya día!: el árbitro se comió faltas por doquier y tuvo, en general, una actuación tan desacertada como la elección de su jersey.

PD: el partido acabó 3-0
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